por Rubén Carty Lowe
Periodista Independiente
18 de noviembre del 2010
El gobierno de Castro entre sus trucos para mantenerse en el poder tiene métodos y una larga experiencia para crear y recrear una “percepción inhumana” en los ciudadanos cubanos bajo su poder, sobre los que piensan diferentes y no aceptan hacerle el juego incondicional, a cambio de privilegios, después de pasar la fase del terror o intimidación.
La percepción cruel fabricada por el gobernante contra los desafectos al régimen antisocial, llamado Comunista, se ve en las relaciones interpersonales cuando una persona es rechaza a otra por sus creencias. Cuando, en los establecimientos públicos, le sirven con desprecio y mala gana, a los que no tienen el carnet rojo del Partido, a los ciudadanos comunes y corrientes, que se hallan en “El Gran Partido de Cuba”, en el partido de los sin partido (los P sin P). Esos que son maltratados en todas partes desde niños hasta mujeres y ancianos. Esos indefensos ante el poderoso gobernante y sus perros que los presentan como masas pisoteables y material de estudio.
La percepción inhumana se puede encontrar en un empleado del estado que aparenta decencia ante los extranjeros invitados a Cuba por el máximo jefe del grupúsculo en el poder, pero que se descompone cuando ve un nacional (cubano). Un no protegido con solapen, uniforme militar, o algo que diga que es alguien, y que de no respetarlo, de no mostrarle el temor que inspira las patadas que le pueden dar, estará en problemas, perderá los privilegios de los que lo nombraron en el cargo que ocupa, y que muy duro costo ganar.
Es mejor separase de las personas con percepciones inhumanas creadas a base de miedo, ellas no entienden de razones, solo tienen terror de caer y perder los privilegios. No tienen cura, se vuelven locas o peligrosas sin saberlo. Ya nunca volverán a ser tus amigos. Y la intención de hacerte daño, una vez activada, crece inconscientemente, se auto alimenta con cada acción y se refuerza con la mano del amo en el hombro, que ya no resulta interpretada como intimidación, sino como aprobación, y posible recompensa de sus sueños.
Sus acciones perversas ya ocupan un espacio en su mente. No hay marcha atrás, el pasado está vacío como todo cubano que lucha sin esperanza. Tiene una formación mental en la que empieza su vida y le produce placer, el que buscara satisfacer cuando se siente hastiado otra vez y le haga falta salir del aburrimiento de Cuba totalitaria, cuando ve señales de nuevos estímulos, cuando lo vuelven a envolver en canalladas justificadas, cuando tiene un sentimiento de que ya es alguien entre gente que no es nada, cuando ha sentido el placer de sentirse realizado, aunque nadie lo cree el tiene un carnet secreto que da miedo, como el que el sintió cuando lo ablandaban al principio para subyugarlo, ósea captarlo. El ya tiene su grupo de pertenencia, lástima que tiene que ser perverso y no puede actuar en público como lo que es, un abusador obligado.
Hacer daño a otras personas que defienden los perseguidos derechos humanos debe de estar justificado para que la persona lo pueda digerir sin indigestarse la mente. El sicópata del Comités Central es perverso natural y poco a poco lleva muchas personas hacer acciones obligadas para destruir individuos, familias y organizaciones no violentas en Cuba e incluso amistades o pequeñas reuniones de viejos amigos. Esto pasa desapercibido para las personas normales, que no ven la dimensión del interés perverso y sus detalles cuando arriban a sus espaldas. Aunque si pueden notar que algo ha cambiado a partir de la conversión Revolucionaria, de la cual, sin un por qué, salió la división hasta de los familiares (chantajeados a escondidas).
Aceptar que se actúa con acciones inmorales e ilegales resulta imposible en la práctica. Uno tiene que inmunizarse, pues no se lo puede permitir ni a uno mismo. Al contrario, se tiene que auto engañar y argumentar para justificarse o aliviar la conciencia del conflicto, para justificar el daño que hace y con el que no está de acuerdo, pues cualquiera que haga la acción perversa sentirá que es, cuando menos, un descarado, si no lo acusa de alguna otra forma por crímenes contra la Humanidad.
El abuso oficial se agarra de los engañados y los comprometidos que apoyaron los crímenes a cambio de que no les pusieran el dedo a ellos y les aliviaran con algún privilegio sobre otros. Caerse el sistema de abuso oficializado trae tener que pagar el daño.
El hechizo, no obstante, se derrumba en un instante y después es que se acuerdan que somos su familia, no pueden creer las fofos y películas en su desempeño cruel llamado Revolucionario, se justifican desesperados, culpan a otros o se suicidan enajenados, huyen, se esconden de vergüenza.