domingo, 23 de octubre de 2011

El límite, es el no del otro

por Joisy García Martínez

Periodista Independiente

 

10 de octubre del 2011

 

Foto: Joisy García Martínez

 

La Habana.  En el día de ayer fui imputado por un fiel partidario del sistema que nos rige hace mas de 53 años, me decía que mis artículos periodísticos, comentarios, análisis etc. estaban cargados de un partidismo y no se ajustaban a la objetividad con que debiera trabajar un profesional.  Me exhortaba a que hablara de los logros de la llamada revolución y de los 5 espías, que sorprendidos infraganti fueron juzgados en aquel país.  Me sorprendió que este señor, el cual no creo tenga internet en su casa, y si las orientaciones del grupito de privilegiados del sistema, me asegurara tal afirmación y muchas más, como por ejemplo el derecho a ir a las urnas.

 

Al parecer, cree pocos, los periodistas y emisoras que por incalculables medios y recursos defienden los intereses de la des-evolución, y que hablan a diario de lo mismo y mas lo mismo. El es un conocido partidario del sistema en Guatao, con el cual no pocos tropiezos he tenido en estos años, por el simple hecho de pensar distinto y expresarme, su nombre no lo pondré en este escrito por no querer llenar de mugre el mismo.

 

Este señor, que es de los que me recuerda, que aunque puede afirmarse que sea una perogrullada, que los que más saben de política son los políticos, aunque a decir verdad algunos como él fueron tan incompetentes en su mandato, que valdría la pena tuvieran otro oficio, pues bien, en las verdaderas democracias un voto vale, cuenta su opinión, en las dictaduras, en especial en las que no se admiten oposición, las de un solo y omni-poderoso partido, no es importante, porque la manipulación es desde la creación de un ambiente hostil, contra una oposición débil, asediada, timorata, pasando por todo el engranaje jurídico electoral, para al final en un conteo fraudulento, malsano etc. con lo que al final se maquilla el poder con una supuesta legalidad- en la que ya nadie cree- ayudada por el miedo real a consecuencias reales, que por inercia, va arrastrando la maquinaria de los problemas políticos, sociales y económicos.

 

Una de las grandes preguntas que constantemente se hace un observador no ajeno a estas realidades es, por que un sistema tan desesperadamente malo, como el totalitario, donde todo va hacia atrás, como es posible que tenga un poder de convocatoria tan numerosa, la respuesta es multidisciplinaria, variada, manida etc. pero uno de los múltiples factores es el desconocimiento, o la indolencia de muchos que prefiriendo morir en el poco a poco sumiso, hambruno y como paria en su propia tierra, no le dan el valor a lo que vale en la practica el uno físico (recuérdese, un voto cuenta) pues como las urnas son caricaturas burlescas, ajena y manipulada, no participo, no voto físicamente con el importante voto de mi presencia.

 

En resumen cuando voy o participo en cualquier actividad que interese al partido único, más que todo enviar la señal de que esta refrendada por el pueblo, el opositor pacifico, el desengañado, el humillado, el intimidado etc.… solo cierra inclusive su recepción de solidaridad, obstaculizando su reunificación familiar, justificando su hambre, alargando su calvario, justificando el desastre y aunque duela, ratificando el adagio de que “cada cual tiene lo que se merece”. Por eso, aunque parezca una perogrullada debemos saber que en el totalitarismo, la no presencia física, participación en lo que interese a la dictadura, vale, cueste lo que cueste. Al mal paso dale apuro, y es por ello que el límite es el no, a todo lo que tenga que ver con la monarquía consultiva imperante.


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