domingo, 23 de octubre de 2011

Indignados del Guatao

por Joisy García Martínez

Periodista Independiente

 

24 de septiembre del 2011

 

La Habana. “Ayer a mí, hoy a él, mañana a ti”.  Jorge Blanco Salas era trabajador en la Empresa de Construcción y Mantenimiento (ECOM) y afiliado al Sindicato Químico-Minero Energético perteneciente al Ministerio de la Industria Básica (MINBAS).  Es vecino de la calle 281 No 4415 entre 44 y 46 en el Guatao, poblado perteneciente al municipio capitalino de La Lisa. Desde el 27 de Mayo de 2011, le fue notificada una medida disciplinaria que consistía en la separación definitiva de su centro de trabajo, sanción que reclamó a través de los llamados Órganos de Justicia Laboral de Base de su Empresa, pero le fue ratificada.

 

A Jorge se le hizo conocer en notificación emitida el día 27 del mes de junio de 2011, que el fallo emitido por el referido Órgano fue declarado sin lugar y que -de estar inconforme-, podía ser reclamado dentro del término de diez (10) días hábiles ante el Tribunal Municipal Popular que corresponda, oportunidad que desestimó, por no confiar ya en las burocracias imperantes en el país.

 

El resumen de expediente de Jorge refleja que le fue aplicada una medida disciplinaria consistente en separación definitiva de la entidad, basados en la Resolución No 44 de 2011del “Reglamento Disciplinario Interno de la Entidad”, que a la misma vez es avalado por el decreto ley No176 de 1997 Capitulo V  “Violaciones de la disciplina”. A todos los centros de trabajo que ha acudido, en busca de trabajo, constantemente le evaden, ya él no tiene dudas, todo se debe a la marca que lo demerita y desprecia en su expediente laboral.

 

Como es conocido por los que están medianamente informados, en el afán de control económico, social y político del sistema imperante, los expedientes laborales de los trabajadores solamente son manejados entre empresas, y son reflejados en los mismos certificaciones de estudios terminados, post grados, cursos, resúmenes de sus méritos y deméritos, sus posiciones sociales y hasta políticas. Al trabajador únicamente se le da un resumen de expediente donde por lo general se reflejan características generales, proceso que muchos llaman truculento y un vehículo hacia la corrección.

 

“Con una familia, tres hijos que mantener y sin fondos para establecer un “timbiriche” ¿qué puedo hacer?, solo me queda denunciar por el Internet lo que me está sucediendo”  dijo el indignado desempleado.

 

La indefensión laboral de los trabajadores, ante este mecanismo establecido, sirve de mordaza social al ciudadano, siendo este un problema de actualidad. El castigo laboral no es nuevo y para el que se rebela puede ser inhumano y degradante, cuando la meritocracia y no la gerontocracia gobiernen, tendremos un verdadero cambio en la mentalidad. No podemos ignorar, que como me pasó ayer a mí, hoy a él, mañana podría ser a ti.


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