domingo, 23 de octubre de 2011

Insulto y provocaciones por agente del DSE

por Rubén Carty Lowe

Periodista Independiente

 

25 de septiembre del 2011

 

La Habana. En horas del mediodía de este domingo manifiesta Juana María Oquendo Gómez  que al terminar como todos los domingos su marcha pacífica con las Damas de Blanco, aborda el P1 en el reparto de Miramar.  Al llegar a su parada, la salida del túnel, se percata que están siguiéndola en el ómnibus el Agente Volodia. La mira, y ella solo levanta su mano en forma de L (para libertad).  El mismo le grito en plena calle de línea “tortillera”,  cuando de pronto la compañera que venia conversando con Juana ve esa provocación y le pregunta “¿tu lo conoces?” al cual le responde Juana que “ese es un agente del DSE”.

 

Juana llama a la Sección 21 y le cuelgan el teléfono.  Allí se puso a decir cosas en contra del gobierno en el balcón de su casa, debido a las constantes provocaciones de los agentes de la policía política. Se presentan dos carros patrulleros, el numero 130 y el 617, y subieron cinco policías en la puerta de su casa.  Le preguntaron qué pasaba, y ella les contesto que un Oficial de la Seguridad del Estado la había ofendido en la vía pública.

 

Juana les dijo que era Dama de Blanco, y los Agentes de la PNR se fueron. A las 6 de la tarde la Dama de Blanco Lilian Castañeda le hace una llamada por teléfono, ya que habían acordado dirigirse hacia casa de Laura Pollan, líder de las Damas.  Cuando Juana le hace el cuento a Lilian por el camino, las dos son interceptadas por un carro patrullero de la policía No.628 y un carro del SEPSA que cuida la sede diplomática en la esquina de Línea y Calzada, en el Vedado. 

 

Las obligaron a montar en el patrullero, y fueron conducidas hacia la Unidad Policial de 21 y C, en el Vedado.  Al llegar a dicha unidad le preguntan al patrullero sobre el conduce de la opositora, contestaron los policías que le habían ordenado un seguimiento hacia su persona.  Allí las dejaron hasta que se presentara la gente de la CI.

 

Al llegar estos le dijeron a Juana que querían hablar con ella. Ella se resistió, no hablando con ninguno de los dos oficiales.  Estos se marcharon al ver el comportamiento de ella y la conducen hacia un calabozo de la unidad por 20 minutos, para luego soltarla y traerla de vuelta hacia su casa en un carro de la unidad.



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